El arma de los Caballeros de las Causas Perdidas. La Perseverancia.
Muchas veces, la gente nos ha dicho en incontables ocasiones que lo que hacemos no sirve de nada, que quedará únicamente como algo muerto e inservible, como algo que nunca vio la luz en esta vida y abandonado en el fondo de un cajón. Mi abuelo paterno, José Mahía, me dio una vez una enseñanza que a todos nosotros, o al menos a la mayoría, nos han dado nuestros padres y es "Si quieres algo lucha, esfuérzate, y sea quien sea la persona que te dice que nunca llegarás a nada, lucha todavía con más fuerza, con más empuje, con más ilusión, y ciérrale la boca".

Es por eso que a pesar de que alguna gente no confíe en mí tal y como debe de hacer un padre con su hijo, es por eso porque a pesar de que mucha gente diga que los motivos por los que lucho no sirven de nada, nunca me veréis desistiendo en algo, por muy causa perdida que sea, pues una causa nunca está perdida, siempre y cuando, haya alguien dispuesto a luchar, y encabezar una batalla por ella.