El mundo al revés
Arde, mata, destruye. Conquista, pelea y vuelve a destruir. Nota como la sangre te tiñe las manos y la furia nace en tu pecho. Como la maldad crece a base de oscuridad y despotismo ilustrado en símbolos de oro. Las ciudades viejas caen. Lentamente. Alzando espadas de fuego y cenizas, sentimientos de muerte, traición y amargura con desdeño y faltos de protección.

Se abalanza cual ave despiadada sobre los huesos del tiempo. Sobre la sombra de la cebada mecida por el viento y por el secreto de un torreón construido boca abajo. Sobre un tiempo que ha dejado de correr para comenzar a parar. Y mi mundo se para de nuevo. Llora por volver a pararse otra vez.