Ruinas
Llega ya el amanecer de una vez. Destruye las sombras y elimina los sueños para no soñar nunca más. Vuelvo a ponerme los grilletes en los tobillos para levantarme otro día como un esclavo del mundo. Se va el verdadero Sol. Esa luz que quema mi corazón, se traga la oscuridad y mata por esperar.

Sería mágico y sobrenatural el caminar hacia atrás y decir que no te vayas, que eres lo único que me deja sin aliento, que quiero quedarme a tu lado hasta que la Luna sea más grande que el Sol. Pero ya es tarde.
Y es entonces cuando me refugio entre los cascotes del que fue nuestro palacio de verano, y todo lo que siento, me sienta bien.
Creo que me estoy volviendo loco, pero al fin y al cabo, no lloraré esta noche. Tenlo por seguro.