Nueva Deidad
He
perdido definitivamente el norte y he dejado de creer. He dejado de creer en la
vida que pueda haber más allá de las nubes, más allá de los cielos y más allá
del placer. He dejado que los rayos del sol sean únicamente mi Dios y mi camino, mi irrefutable camino a
seguir.

Me
duelen los parpados de la luz, de esa luz tan brillante que deslumbra sobre el
reflejo del cristal templado, esa luz que estalla en cien mil pedazos y que
recorre de sol a sol todo el mundo conocido.
Se hizo la luz, y si el Universo
se convierte en tu enemigo, yo te protegeré.