7 horas
En 7
horas pueden pasar muchas cosas.
Puedes
acabar en un tren viajando desde la costa al corazón del país, puedes
desear volver para casa cuanto antes y
en el último momento echarte casi a llorar porque no quieres largarte, puede
incluso ocurrir que seas tan sumamente gilipollas e impaciente, que se te quite
el hambre, la sed, y hasta la luz del sol como te descuides.

En 7
horas se te revientan todos los planes, se da la vuelta el mundo, y tu piel
fija en la memoria cada maldita célula de su tacto. En 7 horas, puede ocurrir
la mayor casualidad de toda tu vida haciendo que los trenes de la estación se
llenen de golpe y porrazo en 15 minutos dejándote anclado sin motivo aparente…O
tal vez si había un motivo.
Y es
que después de 7 horas, lo único que sacas en claro, es que un trocito de ti se
ha quedado en un diminuto rincón de Madrid.