Vitaminas
A veces decepciona cuando ves
a alguna persona que llegó a importarte echando toda su vida por la borda como
si no se quisiera nada. Como algunas personas simplemente entienden que el
despecho y los ataques aleatorios son un mecanismo de defensa ante la soledad.
Hubo alguien en el pasado que me dijo que la soledad era muy mala compañera, y
creo que no le faltaba razón alguna…

Me considero afortunado por la
gente con la que comparto viaje; con mi familia, amigos, y ese personaje que me
cambió la forma ver el mundo hace más de 1.520 días y casi 8 meses. Por primera
vez en mucho tiempo he podido tirarme más de 5 horas seguidas escribiendo con la
motivación de terminar de sacar este libro adelante, de que la gente que me
apoya siga estando un poquito más orgullosa de mi, y de aquellos que faltan al
respeto, tengan un motivo más aún para agrandar esa piedra en el riñón.
Los éxitos y las penas son para compartirlos con quien merecen la pena; Con quienes son tus
vitaminas y con quienes son una úlcera en el estómago. Con los primeros porque
son los que siempre están al pie del cañón y con estos últimos, como dice la
Pantoja: “Dientes, dientes, que es lo que les jode”.