Taciturnidad
Quien
piense que la soledad es un castigo, es que todavía no se ha encontrado a sí
mismo.

Hubo una persona que me dijo una vez que los escritores éramos taciturnos y estábamos condenados a vagar solos por el mundo porque en ello nos iba la inspiración. Personalmente creo que hay inspiraciones e inspiraciones, pero sí es cierto que una hora contigo, a solas, vale oro al peso.
Estar solo no es sinónimo de no tener a nadie a tu lado, simplemente es ese
espacio que algunos guardan para poder diferenciar las ilusiones de la
realidad, para diferenciar entre lo perfecto e imperfecto. Entre los caminos que no llevan a nada, y los que te llevan hasta
las estrellas.
Y ese es el lugar al que vamos.