Titanio y Granito
¿Cómo
saber que el camino que has escogido es el correcto? ¿Cómo saber que no estás
metiendo la pata hasta el infinito y más allá, o que has dado con la llave que
abre todas las puertas? ¿Cómo saber qué es lo correcto cuando eres un cóctel de
sinestesias y antítesis al estilo Molotov?

Es
como el buen herrero que no se conforma
con la mejor armadura, si no que al acero y adamantino le echa una buena dosis
de titanio y granito. Da igual lo que pese, como si una vez puesta no puedes
respirar y tienes que ir rodando a los sitios. Aunque a veces tanta armadura
acabe por asfixiarte.
Maldito
verbo “prometer”, porque me impulsas a seguir a mi corazón en lugar de seguir a
mi cabeza.