Agua hacia arriba
Y aquí
me encuentro. Sentado en un café con el café más frío que el hielo, con el portátil
sobre la mesa, y una canción que tienes más años que mi hermano pequeño sonando.

Me
decían no hace mucho que tenía una sonrisa característica, y supongo que es lo
que me queda después de todo lo vivido; el intentar no perderla. Aferrarme a
ella como el clavo ardiendo que se antepone a todo de cualquier forma posible.
Porque
como dicen los sabios: Nunca sabrás el verdadero valor de un momento hasta que
se convierte en un recuerdo.